JORDI VILLALTA, NO TOMABA IMÁGENES:  LAS VIVÍA Y LAS HACÍA SUYAS

Artículo publicado en el número 9 de Noir, Revista Cultutal.

Un articulo que quiere servir de homenaje a un gran fotógrafo barcelonés que nos dejo demasiado pronto. 

A finales del mes de julio de 2015, estuve hablando largo tiempo con Jordi Villalta sobre una serie de fotografías que había tomado durante su estancia como  trabajador social en un campamento gitano de Sant Cugat del Vallés, en Barcelona. Aquellas fotografías me habían impactado por su sencillez, la manera tan sencilla de retratar la realidad de muchas personas. De este encuentro salió el reportaje que pensaba publicar este mes, pero algo truncó mis planes.

Hoy, 25 de Septiembre del mismo año, me entero de su fallecimiento, y no sé cómo se supone que debería reaccionar al respecto. La primera idea que se me pasó por la cabeza era no variar en nada el artículo que tenía que salir publicado en Noir, y no lo voy a hacer. Solo quiero aprovechar para decir que te echaré de menos y que me hubiera gustado mucho que el destino nos hubiera regalado más tiempo para compartir, más conversaciones y vivencias.

JORDI VILLALTA

Como cualquier fotógrafo, me gusta ver el trabajo de los demás compañeros, y a veces te llevas gratas sorpresas, ves imágenes que te hacen pararte frente a ellas, respirar profundamente y volver a observarlas, intentando comprender qué sintió el fotógrafo cuando las realizó, que le llevó a captar esas imágenes.

Todo esto puede parecer secundario cuando nos enteramos de que estas imágenes pertenecen a una serie que realizo Jordi hace más de 25 años en un campamento gitano cerca de Barcelona.

Él era trabajador social y convivía cada día con ese colectivo, entablando amistad, confianza, ayudando en todo lo posible. Y un día, sin apenas conocimientos de fotografía, se decidió a coger su cámara y captar parte de la historia. Realmente él no era consciente del gran valor que tenían esas capturas, pues con el paso de los años, diversas mudanzas han hecho que se pierda por el camino parte del documento gráfico. Una verdadera lástima.

Como era lógico, decidí contactar con el autor de esta serie fotográfica y él, muy amablemente, me invitó a su domicilio en Barcelona, donde estuvimos hablando durante un largo tiempo sobre fotografía, su forma de ver la vida y sus expectativas. La verdad es que fue una tarde muy amena, en gran compañía y llevándome la sensación de, no solo haber conocido a un gran profesional, sino también de haber ganado un amigo.

Jordi Villalta era de esas personas que con poco cautivan, hacen tuyas sus vivencias, persona sencilla, amable, directa que te mira a los ojos cuando habla, y lo más importante, que no solo tomaba imágenes, él las vivía y la hacía suyas.

El mundo pierde una gran persona y un gran profesional.

D.E.P. Jordi.

Juanka Casas

 

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